Soy psicóloga general sanitaria. Escogí esta profesión porque siempre me ha conmovido lo que ocurre por dentro cuando nadie lo ve: la exigencia silenciosa, la duda constante, la sensación de no ser suficiente, el miedo a repetir lo que ya duele. Me interesa comprender la historia que hay debajo del síntoma. Entender cómo aprendimos a tratarnos cuando algo nos duele y por qué a veces somos tan duras con nosotras mismas.
Entiendo la terapia como un espacio donde poder parar, ordenar lo que está confuso y empezar a relacionarte contigo desde un lugar más consciente y respetuoso. En ese proceso, acompaño dificultades relacionadas con la regulación emocional, la autoestima y los procesos de cambio vital. También etapas de transición, especialmente en torno a la maternidad y el periodo perinatal —embarazo y posparto—, donde la identidad, el cuerpo y la exigencia interna suelen reconfigurarse de forma profunda.
Trabajo desde un enfoque integrador, con sensibilidad hacia el apego y el trauma, entendiendo que muchas veces el mayor sufrimiento no viene solo de lo que vivimos, sino de cómo aprendimos a sostenerlo.
Acompañar estos procesos es un privilegio. Hay algo profundamente humano y valioso en poder compartir ese espacio.