¿Y si tengo miedo de no estar haciéndolo bien como madre?
Ese miedo aparece más de lo que imaginamos. La terapia no evalúa si lo estás haciendo bien o mal. Es un espacio para comprender qué está activando esa inseguridad y desde dónde se sostiene.
¿Puedo venir con mi bebé?
Sí. En la etapa perinatal es habitual que el bebé forme parte del espacio terapéutico. Si necesitas acudir con él o ella, podemos adaptarnos. Cuidar de ti no debería implicar añadir más presión a un momento ya exigente.
¿Y si me da miedo hablar delante de otras madres en un grupo?
Es una preocupación muy común. Los grupos son reducidos y están acompañados profesionalmente para que el espacio sea seguro y respetuoso. Nadie está obligada a compartir más de lo que desee. El ritmo lo marcas tú.
¿La terapia es solo para mujeres que acaban de ser madres?
No. Aunque mi especialización es la salud mental perinatal (embarazo, posparto, pérdidas y primeros años de crianza), también acompaño otros momentos de transición vital, ansiedad, autoestima o procesos de cambio personal.
¿Qué pasa si he tenido una pérdida gestacional?
La pérdida también forma parte de la experiencia perinatal. Es un duelo que muchas veces se vive en silencio. En terapia hay espacio para nombrarlo, sostenerlo y comprender cómo está impactando en tu presente.
¿Cuándo es buen momento para empezar?
Cuando sientes que algo te pesa más de lo que te gustaría sostener sola. No hace falta esperar a que la situación empeore.
¿Y si siento que lo que me pasa “no es tan grave”?
No hace falta estar en una situación límite para pedir ayuda. Muchas mujeres llegan porque se sienten desbordadas, confundidas o simplemente diferentes a como esperaban sentirse. Si algo te preocupa o te mueve por dentro, es motivo suficiente para hablarlo.